Una cascada de prescripción se produce cuando el efecto adverso de un fármaco se interpreta como un problema clínico nuevo y se trata con otro fármaco, en lugar de reconsiderar el primero.
En las personas que viven con VIH, el tratamiento antirretroviral convive con frecuencia con fármacos para comorbilidades cardiovasculares, metabólicas u óseas. Las interacciones farmacocinéticas —en especial las mediadas por CYP3A4 con potenciadores como ritonavir o cobicistat— añaden una capa más de complejidad.
En contextos de polifarmacia, la secuencia que conecta ambos fármacos queda dispersa entre notas, fechas y prescriptores distintos, y resulta difícil de reconocer en una revisión rutinaria. Una herramienta que reúna esa información de forma estructurada ayuda al profesional a formular la pregunta adecuada; la respuesta sigue siendo clínica.